martes, 8 de mayo de 2012

la advertencia...



Por fin, recobró el sentido, lleno de cortes rasguños y moratones. Con cada bocanada de aire filtrado entre los poros pegajosos de la cinta americana un punzante dolor recorría todo su cuerpo. Atado de pies y manos, con una deshilachada soga que empezaba a entumecer sus ya maltrechas extremidades.

Sentado en una vieja silla de madera en el centro de la habitación, solo iluminado por la luz tenue y agitada de una triste bombilla cubierta de polvo. La instalación eléctrica parecía vieja y chapucera, daba la sensación de que nadie se había preocupado de revisarla en mucho tiempo. Las paredes, de color gris cemento, carecían de decoración alguna.

 En el suelo justo donde el estaba sentado encontró una gran alcantarilla, de la que no consiguió identificar el olor que desprendía. Frente a él, una rígida camilla de metal. A su derecha, encima de una mesa camilla muy parecida a las que ya había visto en alguna serie de hospitales, una extraña combinación de herramientas de bricolaje y utensilios médicos meticulosamente ordenados...
 De repente!... Un ruido rompe su observaciones,Es capaz de sentir el tono seco y firme de unos zapatos de hombre dirigiéndose hacía el...

Querido vecino, mi paciencia tiene un limite, como continúe la historia solo depende de ti.

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